La fotografía puede ser tan satisfactoria como demoledora a nivel personal, sobre todo si nos obsesionamos más con el trabajo de otros que con el de uno mismo. Ser un fotógrafo feliz es posible siempre y cuando sepamos cómo hacer para vivir con pasión esta afición, pasión para muchos y vocación para otros.

En una reciente conversación, surgió el tema sobre cómo disfrutábamos haciendo aquello que nos gusta, pero también cómo podía afectarnos si no sabíamos manejar algunas situaciones, especialmente si puede que nuestra pasión sea también nuestro modo de ganarnos un sueldo.

1. El exceso nunca es bueno

Creo que es una máxima para cualquier cosa que nos rodea en esta vida, un exceso de trabajo afecta nuestra creatividad. En la fotografía el exceso llega cuando sólo pensamos en hacer fotos, conocer trucos, mejorar técnica, retocar, adquirir nuevos objetivos…

Estar todo el día con nuestra mente ocupada en un sólo tema pasa factura, bloqueamos la aparición de nuevas ideas y no tenemos la suficiente claridad para ver ese encuadre, composición o detalle digno de fotografiar. Y si en lugar de hacer estamos retocando es cuando terminamos por agotar nuestra imaginación y procesamos todo por igual, rápidamente llegando incluso al final del día a hacerlo hasta de mala manera y sin ganas. Disfrutar más de la fotografía, como todo,  es posible si nos “apartamos” de ella con cierta frecuencia. Realizar otras actividades, o simplemente reservarnos más tiempo para nosotros nos ayudará a ser mucho más creativos.

2. Ser crítico con nosotros mismos

Posiblemente a la mayoría os haya pasado que tras un tiempo buscando una fotografía de paisaje o de cualquier otra temática la realizamos y pensamos que es buena o muy buena. Llegamos a casa, empezamos a procesarla y nos damos cuenta de que ya no es tan buena y la apartamos. Esto generalmente pasa cuando ya hemos encontrado nuestro estilo personal de hacer fotografía, esa fotografía que nos gustaba ya no encaja con nuestra manera de trabajar. Ser crítico es bueno, nos ayuda a mejorar la técnica y nuestro olfato como fotógrafos para encontrar la imagen perfecta. Por ello siempre digo que hay que ser crítico con nosotros mismos. Si tienes un estilo, lucha por mantenerlo en la misma línea.

Consejo 1: no siempre es bueno descartar todas las fotografías que no nos gustan. Con “Columnata” yo tenía una muy buena idea de lo que quería mostrar, un tupido bosque sin mostrar el suelo, quería que los troncos atravesaran verticalmente la imagen horizontal. Cuando realicé mis ajustes no me gustó, pero mi idea me rondaba aún por la cabeza, así que decidí volver al lugar y aplicarle un desenfoque de movimiento. Esto me gustó, porque conseguí lo que quería fusionándolo con otra manera de trabajar ajena a mí. Pero no abuses, recuerda mantener tú estilo.

Consejo 2: seas tú el autocrítico o recibas una por parte de otra persona, tómalo siempre como algo para positivo, pero recuerda, mantente en tú línea incluso si las palabras no son tan agradables como te gustaría. Igualmente, si recibimos algún elogio que sirva como motivación no para ir de sobrados y dejar de crecer.

3. No compares, observa y aprende

Las numerosas Redes Sociales y servicios que permiten alojar y compartir fotos en internet son una gran forma de aprender. Usarlos sólo para comparar si las fotos de dichos usuarios son mejores o peores que las nuestras es todo un error. Lo mejor es analizar y aprender de cada una de ellas. Hay fotografías que pese a un mal enfoque o problemas de iluminación ofrecen composición u otros elementos que nos pueden dar ideas para futuras capturas.

4. Experimenta

La fotografía es un arte, todo un ejercicio de creatividad. Por ello es importante no perder las ganas de experimentar. Dispara, dispara y dispara. Juega con los diferentes ajustes, ángulos y cualquier otra cosa que se te ocurra. Da igual la cámara que uses o si te apoyas de algún cristal a modo de filtro, reflejos, etc para conseguir imágenes nuevas.

Disfrutar de la fotografía es la única forma de mejorar realmente y conseguir lo que nos propongamos. Da igual si queremos inmortalizar momentos familiares, tener recuerdos de un viaje o ganarnos la vida con ello como profesional. Si no conseguimos ser felices con lo que hacemos no podremos avanzar. Luego, con el tiempo, todo llega. Como he comentado en el post “A la captura de la luz de la mañana”, cada uno tendrá sus propios trucos para disfrutar aún más de la fotografía.