Usted probablemente sabe que yo he realizado muchas de mis mejores fotos con mi vieja cámara Canon Eos 450D. Imágenes como “Espíritu Navajo”, “Dragón Dorado” y “Alameda”. Pero conseguir grandes capturas es gracias a la imaginación, y la calidad de una imagen gracias a la lente que se utiliza mas que el cuerpo en sí.

Gran parte de mis obras de formato estándar y panorámico las he realizado con el objetivo Canon EF 24-105mm f/4L IS USM. Me gusta usar esta lente, se adapta a mis necesidades y a mi manera de trabajar. Es ideal para el estilo de fotografía que más me gusta: la fotografía panorámica estática y crea imágenes simétricamente rectas en sus parámetros medios. Es decir, no hay distorsión en las extremidades. Es una unidad de alta calidad y entrega una gran calidad de imagen. Para ser un zoom, pero Ultrasonic produce muy pocas aberraciones cromáticas, casi siempre inapreciables a simple vista.

No es barato, su precio nuevo es de entre 700 y 900€ dependiendo de la tienda, pero como siempre digo se obtiene lo que se paga “. Lentes todoterreno como EF 24-105 mm f/4 L IS USM incorporan los mejores estándares de Canon en óptica de precisión gracias al conjunto de doce lentes de alta calidad en su estructura interior. La serie L es el rango de objetivos profesionales principal de Canon, que combina el rendimiento de imágenes excepcional y la máxima facilidad de uso con una fabricación resistente al polvo y la humedad.

Sin duda este el objetivo más utilizado por los fotógrafos aventureros que siempre van en busca de fotografías inéditas. Se pueden capturar grandes paisajes gracias a sus 24mm de focal mínima, pero mi confesión y decisión sobre la inclusión de este objetivo en mi mochila es sencilla de entender. No entrega la misma nitidez que una lente de focal fija, ya lo sabemos, pero en muchas situaciones he agradecido disponer de este magnífico zoom para poder realizar el encuadre necesario desde la distancia límite accesible hasta la que se puede llegar sin arriesgar el físico.