Hacía mucho tiempo que quería fotografiar la joya de Barcelona por excelencia, de una manera diferente a como estamos acostumbrados a verla. Estuve tres semanas enviando peticiones de acceso para poder conseguir un pase especial y poder acceder a la Basílica de la Sagrada Familia para cumplir mi objetivo. Una vez que obtuve mi autorización, me invadió la calma absoluta.

 Era la primera vez que accedía a la Basílica, a cada minuto que pasaba me sentía más y más emocionado, mis ojos iban de un lado a otro escudriñando cada rincón entre la muchedumbre de turistas, buscando el encuadre “perfecto” y “exclusivo”, hasta que miré al techo del altar.

Era imposible encuadrar esa imagen a la primera, ya que no podía mirar por el visor por la posición en vertical de la cámara montada sobre el trípode. Así que realicé una serie de disparos para situarme en el lugar correcto y cuando estuve preparado disparé.

La cruz del techo creada por Antoni Gaudí explotó con un color increíble y gracias al gran angular conseguí crear el efecto deseado.

Detalles de la foto: Canon EOS 450D con lente EF-S 10-22mm f3.5-4.5 USM a 10mm y f22, 15s, ISO 100.

Título: Castillo de Algodón.

Lugar: Pamukkale, Turquía.