Desarrollar un mejor ojo, ¿qué significa esto?

En “Puntos Focales”, he compartido consejos para fotografiar paisajes desde una perspectiva técnica. También he hablado de los equipos: la importancia de un trípode, equipos de protección, etc, pero, en mi opinión, una de las cosas más importantes de la fotografía de paisajes es su sensibilidad estética.

La sensibilidad estética es tener un “buen ojo” para poder percibir la belleza de un lugar determinado. Algunas personas observan una escena y no ven lo que realmente hay en ella. Otras creen que podrían hacer una fotografía impresionante de un lugar, pero no saben que a determinadas horas del día se pueden obtener fotografías realmente increíbles.

En una ocasión recibí un correo electrónico preguntándome: ¿De dónde viene su inspiración para realizar esas fotografías? ¿Nació con esa facilidad de visión o se desarrolló con el tiempo?

Las dos cosas, le respondí, aunque creo que, hasta cierto punto, nacemos con esa cualidad. No hay duda que con los años he mejorado como fotógrafo y he aprendido a detectar lo que, para mí, puede ser una gran fotografía.

Así que mi mensaje para quien lee esto es: trabaje duro, como se trabajan los músculos en un gimnasio. Este sería el ingrediente fundamental en la fotografía de paisaje o en cualquier otra y todos nosotros tenemos capacidad para desarrollarlo.

Tratar de averiguar qué es lo que hace una escena mejor que otra, y lo que hace que una determinada foto de esa escena sea mejor que el resto.  Así es como se desarrolla un Fotógrafo Artístico.

En cuanto al aspecto técnico, también les aconsejo que, a la hora de seleccionar una imagen para ser procesada y posteriormente publicada, lo hagan en un monitor de gran tamaño.

Cuando regreso de fotografiar algún lugar, literalmente con cientos de fotografías, me paso varios días para filtrarlas y seleccionar las que, a mi entender, son mejores, evaluando lo que hice bien y lo que tengo que mejorar y todo esto me ayuda a desarrollar mi visión de las escenas que voy a captar con mi cámara.

¿Cuál sería la moraleja? Pues que la belleza está en el ojo del espectador, pero la manera en que el ojo ve la belleza, puede ser entrenada.