Pamukkale es uno de los fenómenos de la madre naturaleza más extraños del mundo; residuos de calcio y diferentes minerales que se han ido depositando y solidificando con el paso del tiempo, formando esas pintorescas cascadas y piscinas de caliza en forma de medialuna.

Quería llevarme a casa un encuadre en forma de mosaico y capturar la verdadera belleza del lugar, y para ello, necesitaba tener una vista de pájaro. Me situé encima de una colina y acoplé el teleobjetivo. Al mirar por el visor  y ver el increíble mosaico turquesa, tuve una doble sensación: en esta zona de clima templado parecía hacer mucho frío. En la distancia, pude recordar la nieve.

Esperé a que el sol encarase el escenario para teñir de color la roca, y apreté el obturador a gran velocidad congelando la magia del momento y poder mostrar una de mis primeras fotografías.

Detalles de la foto: Canon EOS 450D con lente EF 100-400 mm f4.5-5.6 L IS USM a 400mm y f8, 1/100s, ISO 100.

Título: Castillo de Algodón.

Lugar: Pamukkale, Turquía.